
Durante años, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) fue considerado un problema exclusivo de la infancia. Sin embargo, muchas personas llegan a la adultez sin haber recibido un diagnóstico adecuado y continúan enfrentando desafíos en la concentración, la gestión del tiempo y el control de impulsos sin saber por qué.
¿Qué es el TDAH y cómo se manifiesta en adultos?
El TDAH es un trastorno neurobiológico que afecta la capacidad de atención, el autocontrol y la regulación emocional. En los niños suele manifestarse con hiperactividad evidente, pero en los adultos los síntomas pueden ser más sutiles y difíciles de identificar:
- Dificultad para mantener la concentración en reuniones o tareas largas.
- Problemas con la organización y la gestión del tiempo.
- Tendencia a postergar actividades importantes.
- Sensación de inquietud o necesidad constante de movimiento.
- Olvidos frecuentes y tendencia a perder objetos.
- Dificultad para manejar emociones intensas o cambios de humor.
Muchas personas con TDAH han desarrollado estrategias para sobrellevar estas dificultades sin darse cuenta de que existe una explicación detrás de su comportamiento. Sin embargo, recibir un diagnóstico puede ser el primer paso para entenderse mejor y encontrar herramientas efectivas para mejorar la calidad de vida.
¿Cómo saber si realmente tengo TDAH y qué hacer al respecto?
Si te identificas con varios de los síntomas mencionados, es recomendable acudir con un especialista en salud mental para una evaluación profesional. El diagnóstico de TDAH en adultos se basa en entrevistas clínicas, pruebas estandarizadas y una revisión detallada del historial de vida.
Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte mientras buscas orientación profesional:
1. Estructura tu día Crear rutinas y usar herramientas como listas de tareas y alarmas puede facilitar la organización y reducir el estrés.
2. Usa técnicas de enfoque Métodos como la técnica Pomodoro (trabajar en intervalos de tiempo con pausas) pueden mejorar la productividad y evitar distracciones.
3. Practica la autorregulación emocional Aprender técnicas de respiración y mindfulness puede ayudarte a manejar la impulsividad y la frustración.
Si siempre has sentido que tu forma de pensar y actuar es diferente y que la distracción constante interfiere en tu vida diaria, tal vez sea momento de considerar la posibilidad del TDAH. Recibir un diagnóstico no significa una limitación, sino una oportunidad para comprenderte mejor y adoptar estrategias que realmente funcionen para ti.

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